Erika Aguirre y Xiomara Torres, dos estudiantes de la Universidad
Pedagógica víctimas de un montaje judicial. Un policía activo
disfrazado de estudiante en la impunidad.
Las dos activistas estudiantiles en detención preventiva desde hace ya
3 años y 7 meses en una cárcel lejos de sus familias, de sus amigas y
amigos.
viernes, 22 de abril de 2016
martes, 12 de abril de 2016
lunes, 14 de marzo de 2016
EL PAPEL DE LA MUJER EN LA TRANSFORMACION DE LA SOCIEDAD.
CONVOCARON AL EVENTO EL MOVADEF (DE PERU ), EL PARTIDO GUEVARISTA DE ARGENTINA, EL MOVIMIENTO TERESA RODRIGUEZ 12 DE ABRIL Y CONVOCATORIA PARA LA LIBERACION NACIONAL Y SOCIAL. DICHO EVENTO SE REALIZO EN EL SINDICATO DE FARMACIA QUE ESTUVO COLMADO DE COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS .
SE RECIBIERON SALUDOS DE DISTINTAS PERSONALIDAES Y ORGANIZACIONES , PRESAS POLITICAS DEL PARTIDO COMUNISTA DEL PERU , DEL EPP DE PARAGUAY Y NOS MANDO UN VIDEO LA CAMARADA LILIANY OBANDO EX PRISIONERA POLITICA COLOMBIANA Y MIEMBRO DE LA RED INTERNACIONAL DE SOLIDARIDAD CON LAS PRISIONERAS Y PRISIONROS POLITICOS COLOMBIANOS , RED INSPP.
miércoles, 9 de marzo de 2016
El feminismo anticarcelario de Liliany Obando
“Muchas mujeres feministas ni siquiera se han dado a la tarea de mirar a ese grupo poblacional de mujeres en cárceles”.
Claudia Quintero
“Pensando más allá de los prisioneros y prisioneras políticos, existe otra población carcelaria, que muchos de ellos son víctimas de la exclusión y la pobreza. Pero especialmente a mí me parecería que sería muy justo, que se mire hacia las mujeres madres cabeza de familia que están en las cárceles, yo creo que un 90% son madres cabezas de familia. Creo que la implicación tan grave para un estado y para una sociedad que mete a sus mujeres a las cárceles, pero además las mete con sus hijos. Porque no es lo mismo que un hombre este privado de la libertad y que una mujer este privada de la libertad y que además ella sea quien vela por la seguridad económica y afectiva de su descendencia y entonces eso tiene una implicación gravísima, es que las mujeres seguimos siendo invisibles y más las mujeres privadas de la libertad", asegura Liliany Obando.
Ella es una detenida política, profesora y escritora, graduada de sociología de la Universidad Nacional.
Liliany Obando ha movilizado una especie de feminismo anti-carcelario en Colombia, defendiendo no solo a presos políticos, de cualquier género, si no también se interesa por las madres cabeza de hogar que purgan condenas en las cárceles de Colombia incluso con sus hijos, estos niños se desarrollan en un ambiente de restricción y represión en los primordiales años de su vida.
Claudia: Ahora que hablamos de paz y todo eso, florecen muchos feminismos en Colombia y que habla de género y de política de género pero finalmente, ¿qué es lo que no se habla respecto a la cárcel y la mujer?
Liliany: Pues a mí sí me parece muy
importante, que se hable de la mujer tras las rejas a través de todos
los medios que nosotros tenemos a nuestra disposición, que sabemos que
contamos con recursos limitados para hacer nuestro trabajo, pero pues
ir haciendo eco; respeto a esta realidad de las mujeres presas, me
siento como una golondrina sola hablando de esto. Pero es un tema que
necesita ser tenido en cuenta y ser valorado en la importancia que
tiene, es gravísimo para esta sociedad de verdad lo que están haciendo
con esas mujeres y con sus hijos e hijas, violándoles absolutamente los
derechos fundamentales a esas niñas y esos niños que se supone
prevalecen sobre los demás derechos pero que no se cumplen.
Hay niños que pueden permanecer con sus madres en una cárcel pero que tienen unas complejidades muy grandes, porque también pueden haber menores privados de la libertad y su desarrollo psicosocial indiscutiblemente se va a ver afectado, así tenga la posibilidad de compartir los primeros años con su mama, que son fundamentales, o sea ningún niño debería ser separado de su mamá a esa corta edad.
En la ley, existen formas alternativas a la prisión, pero es que aquí ni jueces ni abogados ni jueces ni defensores han asumido esa tarea desde una perspectiva de género en realidad y eso hace que esas mujeres estén en una cárcel, cuando podrían estar en otros lugares. La privación de la libertad conlleva realmente a otras cosas mucho más graves.
¿Y cuáles son esas alternativas a la prisión para las mujeres?
La casa por cárcel es una alternativa, digamos que en un caso donde necesariamente la mujer tenga que ser privada de la libertad, porque su transgresión a la ley fue grave y que tenga que ser privada de la libertad, lo mínimo es que pueda tener casa por cárcel para que pueda estar con sus hijas e hijos. En este país en las cárceles no existe la actividad laboral remunerada. Como haces tú cuando eres mamá, tus hijos e hijas dependen de ti, te llevan a la cárcel y además te vuelven improductiva y que no solo te afecta a ti sino a tus hijos e hijas que tienes que abandonar. Una violación de los derechos de los niños y niñas pero es silenciado. Muchas mujeres feministas ni siquiera se han dado a la tarea de mirar a ese grupo poblacional de mujeres en cárceles que están sufriendo esa grave situación.
¿Existe un censo de la población de mujeres en cárceles en Colombia?
Son como unas 8000 y el 90% con toda seguridad son madres cabeza de familia. Si bien el decir que las mujeres son una minoría en la población carcelaria eso es algo positivo. Pero también es negativo porque ser minoría dentro de la población carcelaria, la invisibilidad aún más y todas las políticas carcelarias son pensadas en masculino. No hay personal formado o preparado, se necesita un vuelco muy grande.
Por ejemplo, se necesita una formación muy grande en justicia de género, para que realmente algunas de esas leyes que se han obtenido gracias a las luchas de muchas mujeres, se hagan efectivas en la vida práctica de las mujeres. Eso también tiene que ver con mujeres que afrontan procesos judiciales, para que tengan una oportunidad de acceder a la justicia prontamente, para que se atiendan sus casos prontamente, para que se les respete el debido proceso y que los jueces que las juzguen tengan enfoque de género. Tampoco existe acompañamiento a ningún nivel.
Incluso mujeres juezas que son más drásticas a la hora de imponer una sanción a otra mujer, porque no existe una mirada de género que te haga tener ese enfoque diferencial a la hora de tomar esas medidas, porque además de ser mujer y ser madre tiene unas implicaciones mucho más serias y más graves que terminan afectando no solo a ellas como mujeres.
Te imaginas toda esa generación de niñas y niños [hijos de las mujeres en cárceles], que además no tienen ningún tratamiento de acompañamiento psicológico cuando son separadas. Los niños quedan fuera de la cárcel, y de los muy poquitos cupos que existen para los que quedan adentro es hasta los tres años. Esas rupturas son devastadoras en la vida de las mujeres y de sus hijas e hijos. Son niños que a futuro seguramente esa situación que vivieron tan grave, se va a revertir en algún futuro de alguna forma. Cuando llegan a visitar a sus mamás, todo ese maltrato que reciben por parte de la guardia, pero también la ruptura en sí, la ausencia.
¿Tampoco hay un acompañamiento desde el Estado con enfoque de género para las mujeres en situación carcelaria?
No existe un acompañamiento a ningún nivel y si es a nivel de por ejemplo si nos trasladamos al nivel de presos y presas políticas tampoco existe dicho acompañamiento.
También en la realidad de la prisionera políticas es lo mismo, pues así no se crea son madres que han tenido que vivir la misma realidad que comparten con las demás mujeres, las mismas rupturas y también las mismas carencias al momento de defenderse de una realidad entonces existe una carencia de acompañamiento hacia ellas y hacia sus hijos
¿Entonces un proyecto de impacto, ahora que Colombia va a empezar a construir paz, tendría que mirar directamente a estas mujeres presas y a sus hijos?
Esto lo he venido proponiendo en diferentes entornos. Porque en cualquier escenario que estemos visibilizamos ésta situación, ese es nuestro trabajo. Nuestra voz, nuestra vivencia y nuestra experiencia y nuestra autoridad moral. Un acto de voluntad política de verdad en el proceso de paz de las Farc seria ver ese grupo poblacional de esas mujeres, mujeres madres cabeza de familia. A la cárcel también llegan mujeres que están lactantes o en embarazo y muchos lo reducen a eso, si tú vas a examinar dentro de los delitos por los que están estas mujeres casi todas tienen que ver con delitos de pobreza, porque quieren garantizarle comida a su hija, que vaya al colegio, que tenga un vestido.
Entonces por lo general están asociadas a eso, al tráfico o al expendio de drogas en pocas cantidades o al hurto y si hay otras mujeres que están en delito como homicidio pero está relacionado por un hecho de violencia que ella pudo haber vivido.
¿Las mujeres en situación de consumo dentro de la cárcel, su situación de salud, cómo se refleja en lo que has visto dentro de tu trabajo?
En alguna ocasión escribí de una compañera con la que conviví y compartí una historia de ella, en su vida en libertad, estaba estudiando educación pre escolar por esas circunstancias de la violencia intrafamiliar, asesinó a su hermano y terminó presa pero no era su vida. Ella no era una delincuente pero termino en la realidad de una cárcel y en la cárcel por el desespero de la ruptura con sus hijas se vuelve adicta a las drogas. La cárcel la afectó. En la cárcel son muy escasos los espacios de un tratamiento penitenciario que tenga en cuenta la situación de consumidoras, Por el contrario, la misma guardia está infiltrada en la venta y en el ingreso de droga, hay personas que ya realmente están enfermas, están tan afectadas que no deberían estar en una cárcel sino que deberían estar en sitios especializados para el tratamiento de su situación, que conlleva pues a otras situaciones como actos de delincuencia. También hay casos aberrantes de mujeres con enfermedades mentales que no deberían estar en la cárcel porque su tratamiento debería ser completamente distinto. Pero aquí todos revolvemos todo y todo el mundo quiere más cárcel y más penas.
Claudia Quintero
“Pensando más allá de los prisioneros y prisioneras políticos, existe otra población carcelaria, que muchos de ellos son víctimas de la exclusión y la pobreza. Pero especialmente a mí me parecería que sería muy justo, que se mire hacia las mujeres madres cabeza de familia que están en las cárceles, yo creo que un 90% son madres cabezas de familia. Creo que la implicación tan grave para un estado y para una sociedad que mete a sus mujeres a las cárceles, pero además las mete con sus hijos. Porque no es lo mismo que un hombre este privado de la libertad y que una mujer este privada de la libertad y que además ella sea quien vela por la seguridad económica y afectiva de su descendencia y entonces eso tiene una implicación gravísima, es que las mujeres seguimos siendo invisibles y más las mujeres privadas de la libertad", asegura Liliany Obando.
Ella es una detenida política, profesora y escritora, graduada de sociología de la Universidad Nacional.
Liliany Obando ha movilizado una especie de feminismo anti-carcelario en Colombia, defendiendo no solo a presos políticos, de cualquier género, si no también se interesa por las madres cabeza de hogar que purgan condenas en las cárceles de Colombia incluso con sus hijos, estos niños se desarrollan en un ambiente de restricción y represión en los primordiales años de su vida.
Claudia: Ahora que hablamos de paz y todo eso, florecen muchos feminismos en Colombia y que habla de género y de política de género pero finalmente, ¿qué es lo que no se habla respecto a la cárcel y la mujer?
Hay niños que pueden permanecer con sus madres en una cárcel pero que tienen unas complejidades muy grandes, porque también pueden haber menores privados de la libertad y su desarrollo psicosocial indiscutiblemente se va a ver afectado, así tenga la posibilidad de compartir los primeros años con su mama, que son fundamentales, o sea ningún niño debería ser separado de su mamá a esa corta edad.
En la ley, existen formas alternativas a la prisión, pero es que aquí ni jueces ni abogados ni jueces ni defensores han asumido esa tarea desde una perspectiva de género en realidad y eso hace que esas mujeres estén en una cárcel, cuando podrían estar en otros lugares. La privación de la libertad conlleva realmente a otras cosas mucho más graves.
¿Y cuáles son esas alternativas a la prisión para las mujeres?
La casa por cárcel es una alternativa, digamos que en un caso donde necesariamente la mujer tenga que ser privada de la libertad, porque su transgresión a la ley fue grave y que tenga que ser privada de la libertad, lo mínimo es que pueda tener casa por cárcel para que pueda estar con sus hijas e hijos. En este país en las cárceles no existe la actividad laboral remunerada. Como haces tú cuando eres mamá, tus hijos e hijas dependen de ti, te llevan a la cárcel y además te vuelven improductiva y que no solo te afecta a ti sino a tus hijos e hijas que tienes que abandonar. Una violación de los derechos de los niños y niñas pero es silenciado. Muchas mujeres feministas ni siquiera se han dado a la tarea de mirar a ese grupo poblacional de mujeres en cárceles que están sufriendo esa grave situación.
¿Existe un censo de la población de mujeres en cárceles en Colombia?
Son como unas 8000 y el 90% con toda seguridad son madres cabeza de familia. Si bien el decir que las mujeres son una minoría en la población carcelaria eso es algo positivo. Pero también es negativo porque ser minoría dentro de la población carcelaria, la invisibilidad aún más y todas las políticas carcelarias son pensadas en masculino. No hay personal formado o preparado, se necesita un vuelco muy grande.
Por ejemplo, se necesita una formación muy grande en justicia de género, para que realmente algunas de esas leyes que se han obtenido gracias a las luchas de muchas mujeres, se hagan efectivas en la vida práctica de las mujeres. Eso también tiene que ver con mujeres que afrontan procesos judiciales, para que tengan una oportunidad de acceder a la justicia prontamente, para que se atiendan sus casos prontamente, para que se les respete el debido proceso y que los jueces que las juzguen tengan enfoque de género. Tampoco existe acompañamiento a ningún nivel.
Incluso mujeres juezas que son más drásticas a la hora de imponer una sanción a otra mujer, porque no existe una mirada de género que te haga tener ese enfoque diferencial a la hora de tomar esas medidas, porque además de ser mujer y ser madre tiene unas implicaciones mucho más serias y más graves que terminan afectando no solo a ellas como mujeres.
Te imaginas toda esa generación de niñas y niños [hijos de las mujeres en cárceles], que además no tienen ningún tratamiento de acompañamiento psicológico cuando son separadas. Los niños quedan fuera de la cárcel, y de los muy poquitos cupos que existen para los que quedan adentro es hasta los tres años. Esas rupturas son devastadoras en la vida de las mujeres y de sus hijas e hijos. Son niños que a futuro seguramente esa situación que vivieron tan grave, se va a revertir en algún futuro de alguna forma. Cuando llegan a visitar a sus mamás, todo ese maltrato que reciben por parte de la guardia, pero también la ruptura en sí, la ausencia.
¿Tampoco hay un acompañamiento desde el Estado con enfoque de género para las mujeres en situación carcelaria?
No existe un acompañamiento a ningún nivel y si es a nivel de por ejemplo si nos trasladamos al nivel de presos y presas políticas tampoco existe dicho acompañamiento.
También en la realidad de la prisionera políticas es lo mismo, pues así no se crea son madres que han tenido que vivir la misma realidad que comparten con las demás mujeres, las mismas rupturas y también las mismas carencias al momento de defenderse de una realidad entonces existe una carencia de acompañamiento hacia ellas y hacia sus hijos
¿Entonces un proyecto de impacto, ahora que Colombia va a empezar a construir paz, tendría que mirar directamente a estas mujeres presas y a sus hijos?
Esto lo he venido proponiendo en diferentes entornos. Porque en cualquier escenario que estemos visibilizamos ésta situación, ese es nuestro trabajo. Nuestra voz, nuestra vivencia y nuestra experiencia y nuestra autoridad moral. Un acto de voluntad política de verdad en el proceso de paz de las Farc seria ver ese grupo poblacional de esas mujeres, mujeres madres cabeza de familia. A la cárcel también llegan mujeres que están lactantes o en embarazo y muchos lo reducen a eso, si tú vas a examinar dentro de los delitos por los que están estas mujeres casi todas tienen que ver con delitos de pobreza, porque quieren garantizarle comida a su hija, que vaya al colegio, que tenga un vestido.
Entonces por lo general están asociadas a eso, al tráfico o al expendio de drogas en pocas cantidades o al hurto y si hay otras mujeres que están en delito como homicidio pero está relacionado por un hecho de violencia que ella pudo haber vivido.
¿Las mujeres en situación de consumo dentro de la cárcel, su situación de salud, cómo se refleja en lo que has visto dentro de tu trabajo?
En alguna ocasión escribí de una compañera con la que conviví y compartí una historia de ella, en su vida en libertad, estaba estudiando educación pre escolar por esas circunstancias de la violencia intrafamiliar, asesinó a su hermano y terminó presa pero no era su vida. Ella no era una delincuente pero termino en la realidad de una cárcel y en la cárcel por el desespero de la ruptura con sus hijas se vuelve adicta a las drogas. La cárcel la afectó. En la cárcel son muy escasos los espacios de un tratamiento penitenciario que tenga en cuenta la situación de consumidoras, Por el contrario, la misma guardia está infiltrada en la venta y en el ingreso de droga, hay personas que ya realmente están enfermas, están tan afectadas que no deberían estar en una cárcel sino que deberían estar en sitios especializados para el tratamiento de su situación, que conlleva pues a otras situaciones como actos de delincuencia. También hay casos aberrantes de mujeres con enfermedades mentales que no deberían estar en la cárcel porque su tratamiento debería ser completamente distinto. Pero aquí todos revolvemos todo y todo el mundo quiere más cárcel y más penas.
"EL PROCESO DE PAZ COLOMBIANO.UNA MIRADA DE GENERO HISTORICA".
Nos narra como fue el proceso que la llevo injustamente a prision; como ocurre con tantas personas en nuestro país Colombia.
"Tener una opinión diferente,ser parte de la oposición política, defender y tratar de visibilizar las causas de los excluidos de este país, lo convierte en enemigo del estado, y comienza a ser parte de esas personas que hay que acallar....."
"Fui victima de un montaje judicial, basado en pruebas ilegales vinculadas con la insurgencia para llevarme a la carcel. Estuve 3 años y 7 meses en la carcel por algo que no cometí!. Estar en una carcel colombiana en condición de mujer es muy difícil."
"Las carceles colombianas no están hechas para dar trato humano, son lugares donde todos los días ves como se pisotea la dignidad, Todo esta pensado para anular la persona,maltratarla,hacerla sentir lo mas bajo posible...."
Cafestereo hablo con Liliany, sobre el proceso de paz que se realiza en la Habana Cuba, entre el gobierno y la insurgencia de las FAR-EP.
"Estamos muy esperanzados en que este dialogo llegue a feliz termino. Sobre todo, porque este proceso de paz colombiano es único y sin precedentes a lo que se refiere a otros procesos de paz ya realizados en el mundo; pues este proceso que se esta desarrollando, lleva
en su interior una mirada de genero histórica."
Escuche toda la entrevista aquí.
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"Sería imperdonable que un proceso de paz no atravesara la realidad de la cárcel"
En el caso de prisioneras y prisioneros políticos, que son muchos los que existen en este país, en razón del conflicto, no necesariamente esas personas son alzadas en armas, porque ahí está la gente del movimiento social que ha sido criminalizada en el país y perseguida.
Reportera FIPU
Entrevista a Liliany Obando, socióloga y exprisionera
política, feminista y constructora de paz que nos acompaña a realizar un
análisis sobre el sistema carcelario en Colombia, desde el enfoque de género,
especialmente de las personas que han sido encerradas por rebelión y demás
delitos relacionados con el conflicto armado, en otras palabras, prisioneros de
“conciencia”, incluso de personas que jamás han tomado las armas para oponerse
al Estado.
Liliany se parece mucho a Ángela Davis, y no me refiero a su
color de piel –Liliany desciende de indígenas y Ángela de los africanos– sino a
su historia, en carne propia tuvieron que enfrentar el castigo de las rejas por
pensar diferente y expresarlo.
“Ángela Davis fue
encarcelada allá por los inicios de la década de los 70. Su participación
activa en el movimiento de liberación negro, sus ideales comunistas y su apoyo
activo a los prisioneros políticos de aquella época, sobre todo los de origen
afro-estadounidense, la llevaron a experimentar en carne propia las
arbitrariedades e injusticias del sistema carcelario. Las dimensiones personal
y política de estos sucesos quedaron plasmadas en su autobiografía (Angela
Davis: An Autobiography . Nueva York: International Publishers, 1988[1974]).
Sin embargo, no fue sino hasta tiempos más recientes que sus ideas más
consolidadas en torno a las injusticias que ampara el sistema carcelario han
cobrado mayor resonancia. El mensaje de Davis es claro y categórico: las
prisiones representan un método eficiente del estado y las grandes
corporaciones capitalistas para perpetuar el racismo, el despojo material y la
criminalización de la miseria que afectan desproporcionadamente a los segmentos
más vulnerables de la sociedad".[1]
Estamos en la Universidad Nacional, el espacio que ella
eligió para la entrevista, su espacio de sueños y libertades, de un pensamiento
crítico y de construcción de ciudadanía: la academia.
Pensamos en una sección de fotos en los sitios que para ella
son emblemáticos e importantes, como la facultad de Sociología tan
estigmatizada y perseguida. Me regala un ramo de flores, y es ella quien me
invita el café.
¿Liliany, cómo se puede
vivir un proceso de paz o una ratificación de acuerdos de fin de una
confrontación armada para las personas que están en prisión?
Liliany Obando: Pues mire, el proceso de paz
obviamente es una oportunidad única para muchos espacios de las luchas
sociales, de la vida social de los conflictos que se viven en nuestro país.
Las personas privadas de la libertad no están ajenas a lo que
pueda incidir positivamente ese proceso de paz en sus vidas. En Colombia la
realidad penitenciaria y carcelaria es bastante deshumanizante, la cárcel no
cumple con los supuestos objetivos de la socialización que debe cumplir, en el
caso de las personas privadas de la libertad por circunstancias de tipo social,
de la inclusión social, de la pobreza, el hambre, de la exclusión que es lo que
sufren casi siempre las personas que encuentras tú en la cárcel.
¿La cárcel está llena
de pobres?
Liliany Obando: La cárcel está llena de gente del
pueblo y las cárceles, tal cual están pensadas y diseñadas en Colombia, siguen
modelos de tortura tipo Guantánamo. Por ejemplo, la cárcel La Tramacúa, aquí en
Valledupar, es el Guantánamo de los colombianos, por eso también estamos
haciendo una campaña fuerte por el cierre de La Tramacúa; no es posible que
haya cárceles donde se tortura gente. Nada en el sistema penitenciario y
carcelario será positivo si no va a cumplir de verdad con una labor
resocializadora.
¿Todos los presos
políticos tomaron armas?
Liliany Obando: En el caso de prisioneras y
prisioneros políticos, que son muchos los que existen en este país, en razón del
conflicto, no necesariamente esas personas son alzadas en armas, porque ahí
está la gente del movimiento social que ha sido criminalizada en el país y
perseguida. En Colombia se ha configurado el delito de opinión contra los
académicos, los estudiantes, los defensores y defensoras de derechos humanos, líderes
campesinos, afros, indígenas.
¿Cómo se acordó en La
Habana para que se incluyera a los presos políticos?
Liliany Obando: En este país, en sus tantas guerras
que ha vivido en su historia siempre ha habido procesos de amnistías e indultos
y no hay ningún proceso de paz que no termine con amnistía e indulto, porque
existen presos políticos, así lo hayan negado siempre los gobernantes y las
instituciones.
En la época de Uribe, les dio el vuelco y terminaron siendo
terroristas, lo cual no corresponde con ninguna categoría que se maneje en el
Derecho Internacional o en los Derechos Humanos dentro del conflicto
colombiano. Entonces, obviamente, en este proceso de paz se está hablando de
amnistías e indultos y afortunadamente se ha firmado ya un acuerdo que existe
en borrador, pero ya es un acuerdo pactado entre las partes y crea El Sistema Integral de Justicia, Verdad,
Reparación y No Repetición, porque se ha dicho ya que el centro son las
víctimas.
Dentro de ese sistema también está pensada una Jurisdicción Especial de Paz donde hay
una sala especial para tratar el tema de amnistías e indultos, que sólo tienen
que ver ahí con el tema de prisioneros y prisioneras políticos.
Las personas que no han cometido crímenes de guerra, ni graves
delitos de lesa humanidad, pues no están permitidos de acuerdo a la legislación
nacional de los derechos humanos, podrían ser beneficiarios de estas amnistías
e indultos, y lo importante aquí en el caso es que no solo cobijaría a las
guerrilleras y guerrilleros sino que está pensado de una manera amplia, porque
el conflicto terminó degenerando todo y por eso hay un montón de gente en las
cárceles que no ha sido alzada en armas, pero son presas, presos políticos.
La salida también sería para ellas y ellos: los líderes
campesinos que en el marco de una protesta campesina terminaron en la cárcel,
también serían beneficiarios de las amnistías, esos muchachos estudiantes que
fueron también vinculados y criminalizados por la protesta estudiantil, que también
sean amnistiados, y eso no implica que ellos se reconozcan como miembros de
fuerza insurgente; que eso es lo que a veces la gente no lo tiene claro y
piensa que eso significa un reconocimiento automático, no. Lo que pasa es que,
pues, en el marco del proceso se han tenido en cuenta esas complejidades y han
querido tener como la amplitud.
Creo que más que generosidad es un acto de reconocimiento, que
a lo largo el conflicto hizo que haya mucha gente en la cárcel y que lo justo
es que la gente que está por esas razones sea beneficiaria de una amplia
amnistía. Yo creo que es una oportunidad única y que los líderes sociales no
piensen “yo no salgo por amnistía porque eso significa que me asimilo a la
insurgencia”, sería un error porque sería quedarse usted en la cárcel y esa
oportunidad cuándo vuelve a pasar en este país.
Veremos que esta vez las colombianas y colombianos tengamos
buen cierre del conflicto y no estemos dejando puertas abiertas para futuros
enfrentamientos armados. Ya sabemos que es lo que trae para el país, entonces
yo creo que el proceso de paz si tiene un efecto positivo en la población
carcelaria.
¿Cómo te piensas cuando
se firmen los acuerdos?, ¿cuándo se ratifiquen, cómo piensas seguir trabajando?
Liliany Obando: Yo pienso que ojalá lleguemos
prontamente a la firma del proceso de paz con las FARC, pero que también se dé
con las otras guerrillas que faltan. También estoy consciente de que una cosa
es la firma de un acuerdo y otra es la paz en sí, y que tenemos que construirla
entre todas y todos, creo que ahí vamos a jugar un papel todas las personas que
estamos interesadas en que éste sea un país con justicia social.
Una frase: "Sería imperdonable que un proceso de paz no atravesara la realidad de la cárcel".
Una frase: "Sería imperdonable que un proceso de paz no atravesara la realidad de la cárcel".
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